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JUEGOS DE PODER
INVASIÓN MILITAR DE MICHOACÁN
Por Rodolfo Sánchez Mena (LD 27-07-09)
E-mail: sanchezmena@yahoo.com
A la memoria del Mtro. Horacio Ireta Alas,
gran amigo, constructor del Politécnico de Venezuela
y destacado luchador político michoacano.
Felipe Calderón ordenó la invasión militar del estado de
Michoacán de Ocampo, en un operativo conjunto que combina fuerzas del Ejército,
Marina, Policía Federal y PGR.
El 26 de mayo dio inicio la primera fase del despliegue de
fuerzas de élite militar y policíaca contra esta entidad, al ingresar tropas al
Palacio de Gobierno del estado a palacios municipales y en domicilios
particulares, para realizar una redada dirigida a aprehender a 27 funcionarios,
10 presidentes municipales y 17 colaboradores del Gobernador.
La segunda fase de la ocupación militar de Michoacán por el
gobierno de Calderón, se dio en medio de espectacular despliegue de fuerza para
ocupar por cielo, mar y tierra al terruño donde nacieron los más notables
independentistas de México.
Ahora, todo este bello e histórico estado por el que luchan
cotidianamente los michoacanos para lograr el desarrollo y alcanzar la
felicidad, es amenazado por la política de tierra quemada que los realistas
impusieron a Zitácuaro, por haberse adherido a la Independencia.
El aparato propagandístico publicitario que acompañó a la
invasión militar, exhibición de helicópteros de combate artillados, Black Hauk,
recuerda el montaje espectacular publicitario de la invasión norteamericana
contra Irak, justificado con las mentiras del vicepresidente Cheney, estar
vinculados a Osama Bin Laden y la existencia de armas de destrucción masiva.
Calderón para invadir militarmente Michoacán, lo justifica
con la guerra de Los Pinos contra el narcotráfico, para avasallar la soberanía
de un estado integrante del Pacto Federal. En el fondo es una revancha y una
maniobra política que busca ocultar su derrota electoral a lo largo y ancho del
país. Los electores del país, rechazaron apoyar la “guerra” de Calderón contra
el narcotráfico.
Los michoacanos en las elecciones intermedias de 2007,
votaron mayoritariamente contra Calderón. De 12 distritos federales, el PRD
obtuvo 8 y Calderón con todo el aparato del Estado tras el PAN obtuvo solo 4
distritos. Pese a encontrarse en estado de sitio y prácticamente suspendidas las
garantías constitucionales desde la primera fase de la invasión.
La construcción de un país militarizado se dirige a crear
miedo, pánico e inhibir la participación política en todo el país. Se trataba de
evitar una gran concurrencia de ciudadanos en las urnas y que se manifestaran
valientemente contra la estrategia fallida de Calderón, la que ha provocado
mayor número de muertos entre la población civil que la guerra de Irak, más de
13 mil victimas que han llenado de luto al a país y provocan un baño de sangre
que no cesa.
Calderón ha optado por la guerra y rechazado la política
como instrumento superior del Estado para resolver con inteligencia los grandes
problemas nacionales. Decidir por la guerra, conduce a estar en las manos de la
industria de producción de armamento extranjera, que es la que finalmente gana,
a costa de grandes pérdidas en vidas humanas y económicas del país. Al optar por
la guerra y rechazar rotundamente la política, carece de salida, alternativas y
soluciones. Por eso ha fracasado y es rechazado por la población. Es popular su
repudio.
El gasto militar y del llamado de “seguridad” es de $70 mil
millones de pesos, en plena recesión económica y la mayor pérdida de empleos de
la historia de México, justamente por lo que los mexicanos votaron en contra de
Calderón. Cartens, anuncia recortar del presupuesto $ 70 mil millones con el fin
de presionar al Congreso e imponer sobre las espaldas del pueblo el IVA en
alimentos y medicinas para sufragar el gasto militar, y continuar con la locura
y obsesión de Calderón.
En tres años, ha declarado la guerra enviando tropas de
élite y ha desencadenado una ola de violencia nunca conocida en contra de 18
entidades y sus gobernadores. La versión amenazante de que aprehenderá a uno o
varios de ellos ha estado en la agenda de rumor que promueven desde Los Pinos.
La estrategia calderonista contra el Pacto Federal y la República es imponer un
gobierno centralista, recurriendo al pretexto de la guerra contra el
narcotráfico, y haciendo uso de las fuerzas armadas para amenazar sus dichos.
En la mayoría de las entidades donde Calderón ha decido
crear un clima de terror contra la población civil con el envío de tropas, la
respuesta de la población progresista le ha dado un giro histórico contra la
derecha gobernante de Calderón, al restarle a su gobierno 100 diputados
federales, e imponerle la derrota en las elecciones de los gobernadores de Nuevo
León, Colima, Campeche y reportar la pérdida de los gobernados por el PAN como
San Luis Potosí y Querétaro, así como restarles las principales capitales donde
el PAN gobernaba.
En 1995, el hoy presidente, Felipe de Jesús Calderón
Hinojosa, se presentó a los 35 años como candidato por el PAN a la gubernatura
del estado de su natal Michoacán. Obtuvo una derrota apabullante a manos del
PRI, que lo dejó en la lona.. La biografía oficial de Calderón oculta, cómo
nunca logró conquistar la simpatía de sus paisanos, dada su formación
autoritaria, despótica y arbitraria, contraría a la tradición libertaria y de
avanzada de los michoacanos.
Los michoacanos progresistas, fieles a su tradición
histórica, han rechazado de manera contundente a este derechista, en todas las
elecciones en que se ha presentado, como candidato a gobernador, a presidente y
en las elecciones intermedias. Como vemos las respuestas de Calderón contra los
michoacanos no son gratuitas, tienen una causalidad de carácter subjetiva y
objetiva, fincada en la frustración al no ser reconocido como un estratega
político y un estadista.
La primera acción del gobierno de Calderón fue el envío de
tropas a su estado nativo, Michoacán. En lugar de llenar a su estado natal de
soluciones, como haría cualquier político sensato, que quiere lograr un grado de
legitimidad y pasar a la historia por sus aportaciones, actúa de manera inversa,
recurre a actos de prepotencia y fuerza que agravan los problemas a los que el
gobierno de Leonel Godoy tiene que enfrentar con un presupuesto recortado por
Calderón de las partidas que les corresponde a las entidades federativas.
Por eso, la estrategia de Calderón contra la delincuencia
es fallida, no considera la grave realidad política y económica en que se
desenvuelve, solo quiere, tercamente a balazos y con discursos resolverla. Por
eso fracasa.
El riesgo de convertir a las fuerzas armadas de México en
un ejército de ocupación confrontadas contra la población, como lo hicieron los
gorilas sudamericanos para complacer al Pentágono, ha logrado contenerse en una
línea delgada por la inteligencia de los mandos y por su origen popular, que aún
mantiene en alto el prestigio y lealtad a la Republica y a sus instituciones. La
sustitución de cuadros militares por fundamentalistas proclives a la
ultraderecha, incrementa el riesgo encapsulado del golpe de mano.
Existe el peligro real de una confrontación de las fuerzas
armadas contra el pueblo debido un agravamiento de la crisis, y escapa a toda
previsión y orden del más alto mando inclusive, mientras las tropas no regresen
programadamente a sus cuarteles y se liquide la estrategia de guerra contra el
narcotráfico, guerra delineada por el Pentágono norteamericano, para usar a
México y al gobierno de derecha de Calderón como plataforma de negocios y de
agresión contra los gobiernos y países progresistas de América del Sur y del
Caribe
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